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Investigación en curso

Muerte de un nene en Chubut: prevén detenciones y crecen las sospechas por violencia

La causa por el fallecimiento de Ángel Nicolás López avanza con fuerza mientras se esperan los resultados de la autopsia. La Justicia apunta contra la madre y el padrastro, quienes permanecen bajo custodia policial.

Ambos se encuentran alojados en un hotel de Comodoro Rivadavia, Chubut, bajo custodia policial, y hasta el momento serían las únicas personas apuntadas por el fallecimiento del niño de cuatro años.

El fiscal de la causa, Facundo Oribones, confirmó días atrás que el menor presentaba “lesiones intracraneales” compatibles con un período previo al deceso. Según precisaron, los golpes habrían ocurrido en un lapso de hasta diez días antes de la muerte.

En este contexto, la investigación aguarda el informe preliminar de la autopsia, que sería entregado en las próximas horas. Fuentes cercanas al expediente indicaron que, si los resultados coinciden con las sospechas actuales, podrían formalizarse los pedidos de detención. La principal hipótesis apunta a un edema de origen no accidental, vinculado a un hecho violento.

Los estudios histopatológicos, que se realizan en un laboratorio del Ministerio Público Fiscal, fueron priorizados para acelerar el avance de la causa.

En paralelo, se recolectaron testimonios de familiares, vecinos y allegados, que reforzarían la línea investigativa. Según trascendió, algunas declaraciones evidenciaron inconsistencias en la versión brindada por el padrastro, quien habría intentado justificar las lesiones del niño con supuestos golpes accidentales.

Por su parte, el abogado Roberto Castillo, quien aseguró representar al padre biológico de Ángel, afirmó haber solicitado la imputación y detención de los sospechosos. Sin embargo, desde la Justicia indicaron que, hasta el momento, no consta la designación formal de un letrado en el expediente.

En medio de la conmoción, Altamirano y González difundieron su versión a través de un video registrado por vecinos. Allí, ambos negaron cualquier tipo de agresión hacia el menor.

“La médica dijo que Ángel no tenía nada. No tenía golpes, no tenía signos de violencia”, sostuvieron. Además, aseguraron que profesionales del centro de salud descartaron inicialmente un cuadro de violencia.

González también denunció hostigamiento por parte del entorno y relató el momento en que el niño se descompensó: “El otro día salimos a la madrugada pidiendo ayuda porque el bebé se nos moría en los brazos y nadie salió”.

Por su parte, la madre afirmó que el niño sufrió un paro cardíaco y que no se conocía el motivo que lo desencadenó. Según su explicación, la falta de oxígeno habría provocado una inflamación cerebral.

Mientras tanto, la causa sigue su curso con el foco puesto en los resultados forenses, que serán determinantes para definir el futuro judicial de los principales sospechosos.

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