Deportes | 26/04

Regreso del automovilismo a lo grande

Colapinto hizo vibrar Buenos Aires y reunió a una multitud en un show histórico de Fórmula 1

Más de 500 mil personas coparon Palermo para ver al piloto argentino, que manejó un Fórmula 1 tras 14 años sin actividad en las calles porteñas y dejó una postal inolvidable.

Después de más de una década sin la presencia de un monoplaza en las calles de la Ciudad, el sonido de la Fórmula 1 volvió a sacudir Buenos Aires con un impacto inmediato. Una multitud que superó el medio millón de personas se concentró en Palermo para presenciar un espectáculo que tuvo como figura central a Franco Colapinto, quien vivió una jornada cargada de emoción y simbolismo.

El piloto de 22 años se puso al volante de un Lotus E20 de 2012, acondicionado por Alpine F1 Team, y también manejó una recreación del histórico auto de Juan Manuel Fangio. Durante varias horas, el evento combinó exhibiciones en pista, momentos emotivos y un fuerte vínculo con el público.

“Estoy emocionado, este es un recuerdo que no olvidaré jamás. Amo a los argentinos, le estamos mostrando a la Fórmula 1 que nos merecemos volver a tener una fecha”, expresó Colapinto tras el cierre.

La jornada comenzó con demoras, pero eso no hizo más que aumentar la expectativa. Uno de los momentos más conmovedores se dio antes de la actividad en pista, cuando el piloto se acercó a saludar a su abuela entre el público. Luego, la interpretación del himno nacional por parte de Pato Sardelli y el paso de aeronaves de la Fuerza Aérea terminaron de darle un marco imponente al evento.

Pasado el mediodía, el silencio dio lugar al rugido del motor V8 Renault. El Lotus salió a pista y el público respondió con una ovación que se replicó a lo largo de todo el circuito. En su primera tanda, Colapinto apostó al espectáculo con trompos, aceleraciones y maniobras controladas que generaron humo, olor a caucho quemado y una postal poco habitual para la ciudad.

Tras esa primera salida, el piloto se acercó a los fanáticos, subido a las vallas, en una escena de contacto directo con el público. La respuesta fue inmediata, con muestras de afecto que reflejaron el impacto de la jornada.

Mientras tanto, el evento continuó con la presencia de invitados como Leandro Paredes, Miguel Merentiel y Bizarrap, además de shows en vivo y participación de distintos sectores.

Uno de los puntos más destacados llegó cuando Colapinto manejó la réplica del Mercedes de Fangio, estableciendo un puente simbólico entre la historia y el presente del automovilismo argentino. Con estética retro, la escena fue celebrada por el público como un momento de fuerte carga histórica.

Más tarde, el piloto regresó al Lotus para una segunda tanda con mayor exigencia. Las aceleraciones fueron más intensas y la respuesta del público, aún más efusiva. Desde balcones y veredas, miles de personas siguieron cada movimiento durante toda la jornada.

El cierre fue impactante. En una de las últimas maniobras, Colapinto realizó “donas” a alta potencia y el auto mostró llamas en la zona de escape. Lejos de generar preocupación, la escena elevó el espectáculo: el piloto se subió al morro del vehículo con la bandera argentina en alto, en una imagen que rápidamente se volvió icónica.

Como broche final, recorrió el circuito en un micro descapotable, saludando a los fanáticos que lo acompañaron durante más de siete horas.

El evento dejó en claro que la pasión por la Fórmula 1 sigue vigente en el país. Para Colapinto, además, significó mucho más que una exhibición: fue la confirmación de su conexión con el público argentino y una señal hacia el futuro del automovilismo nacional.

COMENTARIOS