Economía y Empresas | 17:28

Crisis industrial

La quiebra de ARSA provocó el cierre definitivo de su planta en Lincoln y dejó a 180 trabajadores en la calle

La histórica fábrica de yogures y postres refrigerados cesó su actividad tras la liquidación judicial de la empresa. El impacto alcanza a cerca de 400 empleados en todo el país y golpea de lleno a la economía local.

La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima cerró de manera definitiva su planta ubicada en Lincoln, luego de que la Justicia decretara su quiebra en noviembre de 2025 y ordenara la liquidación total de sus bienes. La medida implicó el fin de la actividad industrial en la ciudad y dejó sin trabajo a cerca de 180 personas en la provincia de Buenos Aires.

La fábrica formaba parte del entramado productivo histórico de la compañía y se especializaba en la elaboración de yogures, flanes y postres refrigerados. Durante años, la planta fue un punto clave dentro del sector lácteo regional y empleó a trabajadores con extensa trayectoria, muchos de ellos con más de 20 años de antigüedad y otros próximos a jubilarse.

El cierre se produjo tras el fracaso del concurso preventivo de acreedores iniciado en abril de 2024. Al no lograrse acuerdos que garantizaran la continuidad de la firma, el proceso derivó en la quiebra definitiva y la liquidación judicial de todas sus operaciones.

La situación no solo afectó a la planta bonaerense. La empresa también clausuró su fábrica en Monte Cristo, Córdoba, donde trabajaban otros 200 empleados. En total, el colapso de ARSA dejó sin empleo a cerca de 400 personas en todo el país.

Entre las causas que llevaron al derrumbe empresarial, la propia compañía había señalado la caída del consumo, el aumento de los costos productivos, el encarecimiento de la materia prima, la inflación y las dificultades financieras acumuladas. ARSA tenía además un rol relevante en el mercado, ya que producía parte de sus líneas bajo licencia de SanCor.

El impacto en Lincoln fue inmediato. La paralización de la planta significó la pérdida de una fuente laboral central para la comunidad y afectó también a proveedores, transportistas y comercios vinculados a la actividad industrial.

Ante este escenario, el Ministerio de Trabajo intervino para relevar la situación de los empleados y el cumplimiento de las indemnizaciones. Sin embargo, hasta el momento no se anunciaron alternativas que permitan recuperar la actividad ni la llegada de nuevos inversores que puedan reactivar la producción.

 

El cierre de la planta de ARSA se suma a una serie de retrocesos en la industria láctea y profundiza la preocupación por la pérdida de empleo industrial en la provincia de Buenos Aires, donde cada nueva persiana que baja deja una huella difícil de revertir.

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