Información general | 12:55
Referente histórica de los derechos humanos
Murió la periodista Lila Pastoriza, sobreviviente de la ESMA y símbolo de la memoria
Tenía una extensa trayectoria en la militancia y el periodismo. Fue víctima del terrorismo de Estado, testigo clave en los juicios de la dictadura y una voz activa en la construcción de memoria, verdad y justicia.
La periodista Lila Pastoriza, sobreviviente del centro clandestino de detención que funcionó en la exEscuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y una de las figuras más reconocidas del movimiento de derechos humanos en la Argentina, falleció en las últimas horas, según confirmaron sus familiares.
Nacida en Mar del Plata, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde inició su militancia estudiantil. A fines de la década de 1960 se incorporó a la Federación Juvenil Comunista y posteriormente a la organización Montoneros. En paralelo, desarrolló su labor como periodista en la Agencia de Noticias Clandestina, impulsada por Rodolfo Walsh.
El 15 de junio de 1977 fue secuestrada por un grupo de tareas y trasladada a la ESMA, uno de los principales centros de exterminio de la última dictadura. Allí permaneció cautiva durante más de un año, período en el que fue obligada a realizar tareas vinculadas a la elaboración de archivos periodísticos bajo condiciones de extrema violencia.
Recuperó la libertad el 25 de octubre de 1978 y partió al exilio. Primero se radicó en España, donde presentó ante organismos internacionales un informe sobre su cautiverio. Luego se trasladó a México, donde participó activamente de la Casa Argentina de Solidaridad y llevó adelante gestiones por la liberación de detenidos políticos, entre ellos su entonces esposo Eduardo Jozami.
Tras el retorno de la democracia, regresó al país en 1984. Su testimonio fue fundamental tanto ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas como en el histórico Juicio a las Juntas de 1985.
En los últimos años continuó comprometida con las políticas de memoria. Formó parte del proyecto del Parque de la Memoria, integró Memoria Abierta y trabajó en el Espacio de Memoria que funciona en la exESMA, además de declarar en distintas causas judiciales contra represores.
Su fallecimiento deja un profundo vacío en el ámbito de los derechos humanos y en la construcción colectiva de la memoria sobre el terrorismo de Estado en la Argentina.
