Municipios | 12/06

Esperan un milagro

Mar del Plata: baja ocupación hotelera, cierres y despidos golpean al turismo antes de las vacaciones de invierno

Los empresarios hoteleros y gastronómicos advierten que la temporada baja comenzó con un panorama complejo: las reservas apenas alcanzan el 30%, cerraron decenas de comercios y hoteles, y cientos de trabajadores perdieron sus empleos en los últimos meses.

La actividad turística de Mar del Plata atraviesa un escenario de fuerte preocupación a pocas semanas del inicio de las vacaciones de invierno. Desde el sector hotelero y gastronómico advierten que la demanda se mantiene por debajo de las expectativas y que las reservas apenas llegan al 30% de ocupación, un nivel que consideran insuficiente para sostener la temporada baja.

Los empresarios mantienen la expectativa de que los turistas continúen con la tendencia de definir sus viajes sobre la fecha, aunque reconocen que la situación actual presenta mayores dificultades que en años anteriores.

El vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, Rolando Dominé, señaló que “las reservas están muy flojas, apenas rondan el 30%” y explicó que el sector confía en que pueda producirse un movimiento de último momento antes del receso invernal.

La preocupación aumenta porque, históricamente, para esta época del año la ciudad solía contar con mejores niveles de reservas. Incluso algunos establecimientos de menor categoría aseguran tener dificultades para cubrir los gastos básicos de funcionamiento.

El panorama económico ya generó consecuencias concretas en una de las principales actividades productivas de la ciudad. Según relevamientos realizados por el sindicato gastronómico UTHGRA, durante los últimos 60 días cerraron aproximadamente 40 hoteles y locales gastronómicos.

La caída de la actividad provocó además la pérdida de más de 400 puestos de trabajo en esos sectores, en una ciudad donde miles de familias dependen directa o indirectamente del movimiento turístico.

Entre los comercios gastronómicos que dejaron de funcionar aparecen reconocidas cervecerías, bares y restaurantes como Antares (sucursal Bernardo de Irigoyen), Cheverry del Paseo Aldrey, Siracusa, Bronte, Brooklyn, The Box Burger y Humo Patio de Carnes.

El sector cafetero también sufrió cierres, con la baja de 3 sucursales de Adorado, además de Nina Café, Casa Rosa, La Bicicleta y Lima Linda.

A la lista se suman establecimientos gastronómicos tradicionales como las 3 sucursales de Weiss, El Bodegón del Pela, La Rural, Di Mero, Vía del Amore, Hielo y Pizza, Chill Out, Bonsai, La Vereda de Vicente, Comix y Rotisería La Rosca.

Los hoteles marplatenses tampoco quedaron al margen del impacto económico. Entre los establecimientos que cerraron definitivamente figuran el Hotel Castelmar, con más de 20 años de trayectoria, además de Cervantes, Castelar, Dodo, CIR y Nuevo Boulevard.

Desde el sector explican que la combinación entre la baja del turismo interno, el incremento de los costos, la presión tributaria y la reducción del consumo volvió cada vez más difícil mantener abiertos muchos establecimientos.

En ese sentido, Dominé describió la situación financiera de algunos empresarios y aseguró que “hay hoteles que están poniendo plata de su bolsillo para seguir abiertos”.

La crisis también se refleja en las calles comerciales de Mar del Plata. Un relevamiento realizado por las cámaras empresariales UCIP y AEHG detectó cerca de 190 locales vacíos, una cifra que evidencia el impacto de la retracción económica.

Entre las zonas más afectadas aparecen corredores comerciales como las avenidas Juan B. Justo y 12 de Octubre, donde numerosos negocios cerraron o dejaron de funcionar.

Además, las ventas minoristas presenciales registraron una caída interanual del 5,8%, mientras comerciantes aseguran enfrentar dificultades para cumplir con compromisos impositivos, salariales y financieros.

Ante este escenario, las vacaciones de invierno aparecen como un momento determinante para el futuro inmediato del sector turístico marplatense.

Empresarios hoteleros y gastronómicos esperan que una mejora en la llegada de visitantes permita recuperar parte de la actividad y frenar nuevos cierres. Sin embargo, reconocen que los hábitos de consumo cambiaron y que muchas familias esperan hasta los últimos días para definir sus viajes.

Por eso, aunque el nivel actual de reservas se mantiene en torno al 30%, todavía existe expectativa por un posible repunte de último momento.

La preocupación continúa siendo elevada. Si la demanda no logra recuperarse durante el invierno, desde el sector advierten que podrían profundizarse los cierres de comercios, restaurantes y hoteles, agravando una crisis que ya afecta a uno de los principales destinos turísticos de la provincia de Buenos Aires.

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