Nacionales | 28/01
Economía
Cerró una histórica textil en Corrientes y Chaco: dejó a 260 trabajadores en la calle
La empresa Emilio Alal bajó las persianas de sus plantas de hilados y telas en medio de la fuerte retracción del sector, la caída del consumo y el avance de las importaciones. El golpe al empleo vuelve a encender alarmas en la industria nacional.
La crisis de la industria textil argentina sumó en las últimas horas un nuevo capítulo con fuerte impacto social. La empresa Emilio Alal decidió cerrar sus plantas productivas ubicadas en las provincias de Corrientes y Chaco, una medida que derivó en el despido de 260 trabajadores y dejó sin actividad a dos polos industriales clave del norte del país.
Con más de 100 años de trayectoria, la firma se especializaba en la fabricación de insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, además de la producción de hilados de algodón y telas. En los últimos meses, la actividad se había reducido de manera drástica, con niveles de producción comparables a los peores momentos de la pandemia.
El deterioro del sector también se refleja en los indicadores generales. La utilización de la capacidad instalada de la industria textil cayó al 32,5 por ciento en octubre, con una baja marcada respecto del mes anterior y un desplome aún mayor en la comparación interanual, lo que evidencia la parálisis creciente de las fábricas.
Desde la empresa señalaron que la decisión responde al contexto económico y comercial adverso, atravesado por problemas estructurales que afectan la competitividad de la producción nacional. En ese escenario, advirtieron que la continuidad de las operaciones se volvió inviable y que no existen expectativas de recuperación en el corto ni en el mediano plazo.
Entre los factores que influyeron en el cierre, se apuntó a la apertura de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir, tanto nuevas como usadas, junto con la caída del poder adquisitivo, los altos costos financieros, laborales y energéticos, y la elevada presión impositiva. Según la compañía, esa combinación terminó por erosionar cualquier margen de sostenimiento productivo.
El caso de Emilio Alal se suma a una seguidilla de situaciones similares en distintas provincias. En los últimos meses, varias empresas del rubro anunciaron cierres, suspensiones y despidos, con plantas que operan muy por debajo de su capacidad o directamente detenidas. La cadena textil acumula, desde fines de 2023, la pérdida de más de 16.000 puestos de trabajo registrados en todo el país.
Aunque el cierre se produjo en el norte argentino, el impacto excede lo regional y vuelve a poner en primer plano una problemática de alcance nacional: el retroceso de la industria textil en un contexto de consumo deprimido y crecimiento de las importaciones, incluso a través de plataformas digitales de venta de indumentaria, que profundizan la presión sobre los productores locales.
