Judiciales y Policiales | 28/01
Formación y reinserción social
Un artesano de Bolívar donó un taller de fundición de hierro a la Unidad 17 de Urdampilleta
Un artesano de Bolívar donó su taller completo de fundición a la Unidad 17 de Urdampilleta para capacitar a personas privadas de la libertad y brindarles una salida laboral al recuperar la libertad.
En un gesto de generosidad y apuesta al futuro, un prestigioso artesano bolivarense de 77 años entregó su taller de fundición a la cárcel bonaerense de Urdampilleta, destinado a la formación laboral de personas que se encuentran privadas de la libertad.
La iniciativa se llevó a cabo en la Unidad 17 del Servicio Penitenciario Bonaerense, con el aval del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, conducido por Juan Martín Mena.
Para el ciudadano Néstor González, el hierro y el bronce no son materiales inertes, sino el lenguaje con el que ha escrito su historia a lo largo de más de 60 años. A los 16, en la Escuela Industrial de Bolívar, descubrió el arte de la fundición. En 1966, sus maestros vieron en él una dedicación inusual y cumplieron una promesa: “Cuando termines, ponemos un taller”.
Con un horno casero fabricado con un tambor de 200 litros, tierra de moldeo traída de Junín y el ímpetu de la juventud, Néstor encendió un fuego que no quiso que se apagara.
Al llegar el momento del retiro, el artesano se enfrentó al dilema de qué hacer con el taller. La idea inicial de vender sus moldes originales, los que durante días talló a mano, a un chatarrero le “dolía en el alma” y no podía permitir que más de 60 años de esfuerzo terminaran convertidos en basura.
Luego de una charla con su hijo Juan Manuel, quien se desempeña desde hace más de 20 años como profesor de Educación Física en la Unidad 17, surgió una idea superadora: donar el taller completo a la dependencia para que las personas privadas de la libertad puedan aprender el oficio y proyectar una salida laboral al egresar del sistema penitenciario.
Tras varias reuniones con la entonces directora Eugenia Barrionuevo y con el jefe del Complejo Penitenciario Centro Zona Sur, Gustavo Rodríguez, el proyecto empezó a tomar forma. A su vez, se conciliaron necesidades y se evaluaron riesgos laborales con el asesoramiento del jefe del Departamento Regional de Cultura del complejo, Ignacio Pagano Couto, especialmente en materia de seguridad e higiene.
Finalmente, Néstor no solo entregó su horno más moderno, la moledora, las máquinas y las tierras especiales a la Unidad 17, a cargo del director Esteban Roldán, sino que además decidió compartir sus saberes. A los 77 años, bajo el sol de diciembre, el maestro regresó al aula, pero esta vez dentro del penal.
El 4 de diciembre de 2025, con el aval de la Subdirección General de Trabajo del Servicio Penitenciario Bonaerense, el nuevo Taller de Artesanías en Hierro Fundido se convirtió en un puente hacia el futuro.
El artesano comenzó a capacitar y supervisar, con el apoyo de su hijo, a 6 hombres privados de la libertad que encontraron en el calor del horno una oportunidad para reiniciarse.
El proyecto busca que los internos no solo aprendan a fabricar ollas, panquequeras, planchas, letras y repuestos, sino que también incorporen disciplina, prolijidad y responsabilidad como parte del proceso de trabajo.
“Mi ambición es que a alguien le guste, lo aprenda y pueda quedar como un maestro para los demás”, afirmó el artesano. Ver a jóvenes interesarse genuinamente en el oficio es el mejor pago. En el primer día de capacitación, en solo 4 horas, realizaron la primera fundida.
Este lunes, el impulsor del proyecto llevó adelante la segunda colada en el día de su cumpleaños número 77, tomando ese momento como el mejor regalo: ver a un grupo de hombres que comprendieron la oportunidad de formarse en un oficio y llevarse una herramienta real para cuando recuperen la libertad.
