Política | 16:31

Polémicas declaraciones

VIDEO | Alberto Fernández sobre Vicentín: "Tengo razón yo y el que piense distinto es un estúpido y un energúmeno"

El expresidente explicó por qué desistió de avanzar con la expropiación de la cerealera y apuntó contra quienes lo criticaron por aquella decisión. Habló de “sociedades fantasmas”, maniobras de lavado y un costo millonario que, según afirmó, hubiera recaído sobre el Estado.

En una nueva entrevista, Alberto Fernández volvió a referirse a uno de los episodios más discutidos de su gestión: el intento de expropiación de Vicentin y la posterior marcha atrás.

Al explicar su decisión, el exmandatario utilizó una frase que rápidamente generó controversia: “Tengo razón yo de no haber expropiado Vicentin. El que piensa distinto es un estúpido y un energúmeno”.

Tras el tono encendido de sus declaraciones, Fernández sostuvo que alrededor de la empresa existía una estructura compleja integrada por “centenares de sociedades fantasmas” distribuidas en distintos países, que —según describió— formaban parte de un mecanismo para exportar e importar soja de manera ficticia y lavar dinero.

En ese sentido, recordó que la propuesta inicial contemplaba que el Estado nacional contara con una cerealera que funcionara como empresa testigo dentro del mercado. “Me dijeron que había una oportunidad y la valoré como posible”, señaló, al justificar la decisión de intervenir la compañía.

Fernández mencionó el rol del interventor Gabriel Delgado, quien le habría presentado un esquema que evidenciaba la magnitud de la operatoria. Según su relato, al analizar el entramado societario y calcular el costo que implicaría la expropiación, concluyó que el Estado debía afrontar un desembolso de “muchos cientos de miles de millones de dólares” para indemnizar a los accionistas.

“Cuando vos expropiás, le tenés que pagar al accionista”, remarcó. Y añadió que, si bien el Estado tenía acreencias a cobrar a través del Banco Nación y la AFIP, esos montos estaban lejos de cubrir el valor total que demandaría la operación.

Por ese motivo, afirmó que decidió retroceder. “Lo peor que nos podía pasar era que encima les paguemos a estos estafadores para quedarnos con este desastre”, expresó.

 

Finalmente, el exmandatario sostuvo que su decisión fue interpretada como una señal de debilidad política. “Durante 3 años me tuve que bancar que me dijeran que era un tibio”, afirmó. Y cerró con una referencia a las causas judiciales vinculadas al caso: “Ahora el que no se suicidó está procesado. Incluso todo el directorio del Banco Nación también está procesado por lo que hicieron con Vicentin”.

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