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Florencio Varela: violentos ataques al tribunal tras un veredicto de no culpabilidad por la muerte de una joven

El fallo que absolvió a un joven acusado por la muerte de Maia Spinelli desató graves disturbios en el Tribunal Oral N° 2. Hubo destrozos, un intento de incendio, agresiones a funcionarios y un ladrillazo contra el juez que intervino en el proceso.

Graves hechos de violencia se registraron en el Tribunal Oral N° 2 del Departamento Judicial Quilmes, con sede en Florencio Varela, luego de que un juicio por jurados declarara no culpable a un joven acusado por la muerte de una adolescente en un siniestro vial.

Tras conocerse el veredicto, un grupo de personas protagonizó disturbios dentro y fuera del edificio judicial. Durante los incidentes, el juez Santiago Zurzolo fue alcanzado por el impacto de medio ladrillo en el pecho, mientras que funcionarios, jurados y personal del tribunal debieron resguardarse ante los ataques. También se registraron destrozos en el inmueble y un intento de incendio en una de las salas.

El episodio generó una fuerte reacción dentro del ámbito judicial bonaerense y motivó un comunicado del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Departamento Judicial de Quilmes, que expresó su rechazo a lo ocurrido y advirtió por la gravedad institucional de los hechos.

El proceso judicial se originó a partir de un siniestro vial ocurrido en Florencio Varela que provocó la muerte de Maia Spinelli, una joven que viajaba como acompañante en un automóvil.

De acuerdo con lo expuesto durante el juicio, el vehículo era conducido por Valentino Perroni y circulaba con más ocupantes de los permitidos, sin que varios de ellos llevaran cinturón de seguridad y luego de haber consumido alcohol.

Durante el trayecto, el conductor habría realizado una maniobra que desencadenó una serie de impactos: primero chocó desde atrás a otro automóvil, luego perdió el control, golpeó contra el boulevard de una avenida y volvió al carril para impactar nuevamente contra el vehículo que había embestido. Finalmente el auto se desvió y terminó casi dentro de un local comercial.

Todos los ocupantes sufrieron lesiones, pero la peor consecuencia fue la muerte de Spinelli, quien habría sufrido un golpe fatal contra una pared.

El caso fue analizado mediante el sistema de juicio por jurados, en el que doce ciudadanos convocados por sorteo evalúan las pruebas presentadas por la fiscalía y la defensa y emiten el veredicto.

La normativa establece mayorías específicas para declarar culpable a un acusado. Cuando el delito no prevé prisión perpetua, se requieren al menos diez votos afirmativos para condenar.

Durante el proceso se evaluó la acusación principal de homicidio con dolo eventual en concurso ideal con lesiones leves, además de dos figuras alternativas más leves vinculadas a homicidio imprudente y homicidio culposo.

Según indicaron fuentes judiciales, en todas las opciones se registraron ocho votos por la culpabilidad, número insuficiente para alcanzar la mayoría exigida por la ley. Ante esa situación, el jurado debió dictar un veredicto de no culpabilidad. Dentro del sistema de juicio por jurados, además, este tipo de decisión es definitiva, ya que cuando el veredicto resulta absolutorio el caso queda cerrado y no puede ser revisado.

La lectura del veredicto provocó escenas de tensión en la sala. Según la reconstrucción de lo ocurrido, la madre de la víctima reaccionó con una fuerte crisis emocional tras conocer el resultado, lo que obligó a desalojar el recinto.

Sin embargo, la situación escaló minutos después en el exterior del edificio judicial. Allí se había montado un operativo de seguridad con vallado y presencia policial que fue superado por un grupo estimado entre 30 y 40 personas.

Los manifestantes derribaron las vallas y comenzaron a arrojar piedras contra el tribunal, rompiendo ventanas y provocando daños en distintas dependencias. En ese momento, dentro del edificio todavía permanecían jurados, fiscales, funcionarios judiciales y empleados administrativos, que escuchaban los impactos mientras los vidrios se quebraban.

Ante la violencia que se registraba en el exterior, el personal judicial decidió trasladar a los jurados a una sala del piso superior para resguardarlos. Mientras verificaba que no quedara nadie dentro del tribunal, el juez Zurzolo fue alcanzado por el impacto de medio ladrillo en el pecho y sufrió además cortes provocados por astillas de vidrio que le produjeron heridas en el rostro.

En medio de los disturbios, una persona introdujo la mano por una de las ventanas rotas e intentó prender fuego papeles dentro del edificio mientras gritaba amenazas contra quienes se encontraban en el lugar. El intento de incendio fue sofocado rápidamente, pero el episodio generó momentos de gran temor entre quienes permanecían en el tribunal.

Los disturbios también provocaron daños en vehículos estacionados en la zona. Entre ellos se registraron roturas en el automóvil de un magistrado, en el del padre del acusado y en las motocicletas de dos jurados que utilizaban esos rodados para trabajar.

A la par, una funcionaria judicial denunció haber recibido mensajes amenazantes luego de que su número telefónico personal fuera difundido en redes sociales.

Tras los hechos, el Colegio de Magistrados y Funcionarios del Departamento Judicial de Quilmes repudió lo ocurrido y recordó que el veredicto no fue dictado por jueces profesionales sino por un jurado popular.

En ese sentido, la entidad remarcó que fueron ciudadanos convocados por sorteo quienes analizaron las pruebas y resolvieron declarar no culpable al imputado. El organismo también advirtió que episodios de este tipo no pueden naturalizarse ni quedar impunes si se pretende preservar el funcionamiento del sistema judicial y el Estado de derecho.

El ataque reavivó además la preocupación por el creciente clima de hostilidad hacia las instituciones judiciales. En los últimos meses se registraron otros episodios graves, como el ingreso de un grupo armado con cuchillos al juzgado del juez de Garantías Nicolás Schiavo en San Martín y distintos incidentes en tribunales de familia.

 

Desde el ámbito judicial señalaron que el sistema de juicio por jurados funciona con reglas claras y garantías procesales, pero advirtieron que persiste una dificultad social para aceptar decisiones judiciales adversas, una situación que en algunos casos termina derivando en hechos de violencia.

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