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Clásico platense sin brillo

VIDEO | Empate sin carnaval en el Bosque: Gimnasia y Estudiantes se conformaron

El clásico de La Plata dejó un cero a cero cargado de tensión, pocas ideas y muchas frustraciones. Estudiantes fue algo más, pero falló en la definición; Gimnasia resistió con orden y poco peso ofensivo.

Algunos silbidos, aplausos a medias y demasiadas caras largas en las tribunas. En el Bosque no hubo fiesta. El clásico entre Gimnasia y Estudiantes se apagó sin goles y sin épica, con un clima de resignación que terminó envolviendo a los dos. Apenas algún chispazo de Cristian Medina rompió la monotonía de un partido más pensado para no perder que para ganar.

El Pincha fue el que más cerca estuvo de romper el cero. Tuvo las mejores situaciones, manejó mejor la pelota durante largos pasajes y contó con oportunidades claras que no supo capitalizar. Guido Carrillo, habitualmente confiable, quedó marcado por una chance inmejorable que desperdició y que lo persiguió hasta el pitazo final.

Gimnasia, en cambio, jugó con un respeto excesivo hacia su rival. Generó muy poco y casi siempre desde la inspiración individual. La más clara fue un mano a mano que Marcelo Torres no pudo resolver ante la gran respuesta de Fernando Muslera. Si el Lobo no volvió a perder el clásico fue por la falta de contundencia albirroja y por el buen trabajo defensivo, con Enzo Martínez como estandarte.

El primer tiempo dejó la sensación de que Estudiantes merecía algo más. El equipo de Eduardo Domínguez manejó los tiempos, hizo circular la pelota con criterio y encontró ventajas por las bandas. Fabricio Pérez fue una de las cartas más desequilibrantes, especialmente por la izquierda, con el apoyo de Gastón Benedetti y la claridad de Medina. Sin embargo, las jugadas nunca terminaron de resolverse bien en el área.

Gimnasia esperó demasiado cerca de su arco y recién intentó adelantarse durante un breve tramo del primer tiempo. En esos minutos, Manuel Panaro tuvo protagonismo y exigió en varias ocasiones a Muslera, que respondió con seguridad. Fuera de ese pasaje, el local mostró poco: Ignacio Fernández casi no gravitó, Nicolás Barros Schelotto entró más en el roce que en el juego y Torres quedó bien controlado por Leandro González Pirez y Tomás Palacios.

El complemento arrancó con una ilusión fugaz del Lobo, que volvió a encontrarse con Muslera en un mano a mano. Pero fue apenas un espejismo. Estudiantes retomó el control, aunque sin profundidad. Domínguez movió el banco con el ingreso de Edwuin Cetré, pero el colombiano no logró cambiar la historia. Tampoco Tiago Palacios en el tramo final.

Del otro lado, Fernando Zaniratto intentó ajustar el medio con Ignacio Miramón y buscó peso ofensivo con Agustín Auzmendi, pero el equipo perdió claridad y ya no volvió a inquietar.

El desenlace fue coherente con todo lo anterior. Estudiantes tuvo el triunfo servido en un centro perfecto de Benedetti, pero Carrillo definió mal cuando tenía el arco a su disposición. Fue la última postal de una noche que prometía mucho más.

El clásico terminó sin vencedores ni vencidos, aunque sí con un claro perdedor: el espectáculo. Los hinchas, en la cancha y frente al televisor, se fueron con la sensación de haber asistido a un partido que no dejó nada para el recuerdo.

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