Deportes | 28/12/25
Nadie lo esperaba
Mirá el sorprendente cambio de look del Cata Díaz, histórico defensor de Boca
Ídolo de Boca y símbolo de dureza en el fondo, Daniel Díaz atraviesa una etapa distinta tras su retiro: nueva imagen, nuevo amor y un presente lejos de la presión de la cancha.
Durante años fue sinónimo de rudeza, gesto adusto y presencia intimidante. Así se lo conoció a Daniel Díaz, desde su llegada a Boca Juniors hace más de dos décadas hasta el cierre de su carrera profesional. Referente en dos ciclos como jugador, campeón de la Copa Libertadores 2007 y, luego del retiro, integrante del día a día en el predio de Ezeiza, el Cata parecía destinado a conservar para siempre esa imagen de defensor implacable.
Sin embargo, algo empezó a modificarse en los últimos tiempos. En estas vacaciones, ese cambio se volvió imposible de ignorar: Díaz dejó atrás su histórica cabeza rapada y ahora luce una cabellera oscura, prolijamente peinada, que descoloca a propios y ajenos. En las imágenes que circulan desde Boca Predio o en sus redes sociales, cuesta reconocer en ese morocho de jopo al mismo marcador central que llevaba la camiseta número 6 en las noches más exigentes del Xeneize.
El giro no es solo estético. También hay novedades en su vida personal. En las publicaciones se lo ve relajado y muy enamorado junto a su actual pareja, Julieta Bielawski, en una etapa distinta a la que compartió durante sus años como futbolista profesional, cuando su entonces esposa Celeste Marzella solía salir al cruce de las críticas en los primeros tiempos de las redes sociales.
El recorrido del Cata en Boca tuvo luces y sombras. A los títulos y la idolatría se sumaron momentos difíciles, como el tercer ciclo de Carlos Bianchi, que no alcanzó las expectativas, o la dolorosa eliminación de la Copa Libertadores 2016 frente a Independiente del Valle, que marcó su despedida del club.
Hoy, lejos de aquellas noches de tensión en la Bombonera y del duelo permanente con los delanteros rivales, Daniel Díaz aparece distinto. Más distendido, sonriente, casi irreconocible para quienes lo recuerdan como el defensor áspero y temible. Como suele pasar fuera del fútbol, el tiempo cambió las formas, pero no la historia.
