Municipios | 30/12/25
Conflicto gremial
Tensión en Nueve de Julio: la intendenta salió a juntar basura en pleno paro de ATE
Ante la huelga del sindicato estatal, la jefa comunal María José Gentile encabezó un operativo de emergencia junto a funcionarios y empleados no adheridos para sostener la recolección de residuos y marcar posición en la disputa con Asociación de Trabajadores del Estado.
La ciudad de Nueve de Julio amaneció este martes atravesada por una escena inusual y cargada de tensión política. En medio del paro convocado por ATE, la propia intendenta María José Gentile, decidió salir a la calle y participar activamente de la recolección de residuos, en un intento por garantizar un servicio esencial y, al mismo tiempo, enviar un mensaje directo al gremio.
Lejos del despacho oficial, la jefa comunal se sumó a las cuadrillas improvisadas junto a integrantes de su gabinete y trabajadores municipales que optaron por no adherir a la medida de fuerza. Guantes puestos y bolsas en mano, el operativo buscó evitar la acumulación de basura en los barrios y mostrar que, desde la mirada del Ejecutivo, la gestión no puede quedar rehén de un conflicto sindical.
Desde el oficialismo, el gesto fue presentado como una señal de compromiso con los vecinos y de continuidad administrativa frente a lo que consideran un intento de paralizar la ciudad. En el ámbito gremial, en cambio, la escena fue interpretada como una provocación y una maniobra para minimizar un reclamo que, aseguran, tiene como eje mejoras salariales y condiciones laborales.
La tensión no se agota en un solo día. El municipio confirmó que el esquema de recolección de emergencia volverá a repetirse el 2 de enero de 2026, con inicio de tareas a las 5:00 de la mañana, mientras el conflicto sigue sin resolución a la vista.
El episodio deja al descubierto una fractura profunda en el diálogo institucional. Para algunos sectores, la imagen de la intendenta recogiendo residuos refuerza la idea de una conducción activa ante la crisis; para otros, expone una estrategia política que esquiva el debate de fondo y endurece la confrontación con los trabajadores. En el medio, la ciudad se convierte en el escenario de una pulseada donde el servicio público funciona como campo de batalla.
