Deportes | 17:50
River en crisis
Gallardo perdió el control: sin respaldo, sin respuestas y sostenido solo por su pasado
El crédito acumulado ya no tapa el presente. El Muñeco quedó expuesto por resultados, decisiones y un equipo que no responde, mientras el entorno empieza a mirar para otro lado.
Hoy, Marcelo Gallardo ya no puede esconderse detrás de la épica. El ciclo está atravesado por un desgaste evidente, decisiones erráticas y un equipo sin identidad. El presente lo pone a la par de Claudio Úbeda, pero con una diferencia clave: Gallardo dirige River y fracasa con todas las herramientas, mientras otros, con mucho menos, al menos compiten.
El Muñeco vive del recuerdo. De lo que fue, no de lo que es. Y hoy es un técnico cuestionado, sin respuestas claras y con un plantel que no le devuelve nada en la cancha. Porque cuando un equipo no corre, no reacciona y no muestra carácter, el mensaje del entrenador deja de llegar. Y eso, en River, es imperdonable.
Se insiste en correr el foco hacia los jugadores —que también fallan—, pero Gallardo armó este plantel, pidió nombres, sostuvo rendimientos bajos y repitió errores. Nadie le impuso nada. Todo lo que pasa es, en buena medida, consecuencia de sus decisiones. El aura de infalibilidad se rompió hace rato.
Lo más grave es el aislamiento. Gallardo quedó solo. Los hinchas ya no lo defienden como antes, el periodismo dejó de blindarlo y la dirigencia parece esperar que el desgaste haga el trabajo sucio. No lo van a echar, pero lo empujan al borde. Y si se va, será porque el presente lo expulsó, no porque eligió irse con dignidad.
River no puede vivir eternamente del pasado. La historia no juega los domingos. Gallardo fue enorme, pero hoy es parte central del problema. Y en un club que exige ganar, el nombre ya no alcanza.
