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Tensión en el sector agropecuario
Camioneros amenazan con cortar rutas por la suba del combustible y el fracaso de las negociaciones
El aumento de costos desató un fuerte conflicto entre transportistas, productores y acopiadores. Sin acuerdo en las tarifas, el sector se declaró en alerta y ya anticipa protestas que podrían afectar el abastecimiento.
La escalada en el precio de los combustibles en las últimas semanas comenzó a impactar de lleno en el transporte de cargas y encendió un conflicto que amenaza con profundizarse. Desde el sector advierten que la situación pone en jaque la cadena de suministros, en medio de negociaciones que no logran avanzar y las primeras protestas que ya se hacen visibles en la provincia de Buenos Aires.
En ese contexto, este martes al mediodía volvió a reunirse la Comisión Asesora del Transporte del Agro bonaerense, un espacio que no sesionaba desde mediados de febrero y en el que participan cámaras empresarias, productores nucleados en CARBAP y representantes del Ministerio de Transporte.
El objetivo oficial era analizar el escenario actual y buscar alternativas, pero tras un cuarto intermedio la reunión se dio por finalizada sin ningún tipo de acuerdo. Como respuesta, la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) se declaró en estado de alerta y movilización, habilitando la posibilidad de avanzar con medidas de fuerza, incluidos cortes de ruta que ya comenzaron a registrarse de manera aislada.
El reclamo del sector transportista es directo: actualizar las tarifas para compensar el fuerte incremento de costos. Según datos de la Federación Argentina de Transportistas de Cargas (FATRAC), el sector registró una suba del 15,2 por ciento entre febrero y marzo. A partir de ese cálculo y otros ajustes, consideran necesario un aumento del 25,31 por ciento respecto de los valores pactados semanas atrás.
Desde el lado de los productores, Marcelo Fielder, en representación de CARBAP, planteó que las tarifas actuales ya se encuentran entre un 10 y un 15 por ciento por debajo de lo acordado en febrero, y propuso absorber los incrementos dentro de ese margen sin redefinir el esquema de precios.
En tanto, la Federación de Acopiadores ofreció una actualización del 10 por ciento y la posibilidad de retomar las conversaciones en diez días. La propuesta fue rechazada por los transportistas, lo que terminó por dinamitar cualquier posibilidad de consenso en el corto plazo.
Tras el fracaso de la negociación, la conducción de CATAC quedó facultada para definir los pasos a seguir “en resguardo de la actividad”. El escenario que se abre es de creciente conflictividad: si los combustibles continúan en alza y no hay acuerdo por las tarifas, el transporte de cargas podría endurecer su postura y multiplicar las protestas en las rutas, con impacto directo en la logística y el abastecimiento.
